A veces, como diseñadora, me gusta hacer un ejercicio creativo: rediseñar productos que existen en el mercado aunque nadie me lo haya pedido.
No es un encargo real, pero es una forma increíble de entrenar el ojo, analizar diseño y explorar nuevas soluciones visuales.
En este caso decidí fijarme en algo que todos vemos casi a diario: el cartón de leche desnatada de Mercadona.
Analizando el diseño actual
Antes de rediseñar cualquier cosa, lo primero es analizar el diseño original.
El packaging actual tiene varios elementos que hacen que el diseño se sienta algo anticuado y visualmente cargado:
demasiados elementos gráficos
mucha información compitiendo por la atención
ilustraciones que no aportan demasiado al mensaje
poco espacio visual para respirar
Cuando un diseño tiene demasiadas cosas pasando al mismo tiempo, la jerarquía visual se pierde y el producto deja de destacar.
En un supermercado donde todo compite por llamar la atención, la claridad es clave.
El objetivo del rediseño
Mi intención con este rediseño era muy clara:
simplificar el diseño y hacerlo más moderno.
Para ello decidí trabajar con tres ideas principales:
simplificación
jerarquía visual
estilo más minimalista
Qué cambios hice en el diseño


1. Eliminar elementos innecesarios
Uno de los primeros pasos fue quitar varios elementos gráficos que no eran realmente necesarios.
Muchos envases acumulan iconos, ilustraciones o decoraciones que no aportan información real al consumidor.
Al eliminarlos, el diseño respira mejor y el producto se entiende más rápido.
2. Mantener los colores del producto
Quise mantener la identidad de color del producto, utilizando el blanco y el rosa característico de la leche desnatada.
Esto es importante en packaging porque los consumidores reconocen los productos muchas veces por el color antes que por el texto.
Así el rediseño se siente nuevo, pero sigue siendo reconocible.
3. Eliminar la ilustración de la vaca
Otro cambio importante fue quitar la ilustración de la vaca.
En muchos envases de leche este elemento aparece casi por tradición, pero realmente no es necesario para entender el producto.
La palabra “leche” ya comunica perfectamente lo que hay dentro. Al eliminar la ilustración, el diseño se vuelve más limpio y contemporáneo.
4. Apostar por un estilo más minimalista
El resultado final es un packaging más simple, más claro y más moderno.
El minimalismo en diseño no significa quitar cosas porque sí, sino quitar lo que sobra para que lo importante destaque.
En este caso:
el nombre del producto tiene más protagonismo
el diseño se entiende más rápido
el envase se ve más actual
El diseño está en todas partes
Algo tan simple como un cartón de leche también es diseño.
Cada decisión —colores, tipografía, composición, jerarquía visual— afecta a cómo percibimos un producto.
Por eso a veces merece la pena parar, observar y preguntarse:
¿cómo podría hacerse mejor?
Y a partir de ahí, empezar a rediseñar.