La bolsa de Mercadona (y lo que hay detrás de este rediseño)

Como diseñadora, hay algo que me parece especialmente interesante: analizar objetos cotidianos y replantearlos desde cero.

No porque alguien me lo haya pedido, sino porque ahí es donde realmente se entrena el ojo, el criterio y la creatividad.

Esta vez decidí centrarme en algo que todos usamos casi sin pensar: la bolsa de la compra de Mercadona. Un objeto simple, funcional, pero con muchísimo potencial a nivel de diseño.

Y lo que empezó como un ejercicio personal, ha terminado siendo un proyecto que está conectando mucho en redes. Pero más allá del resultado, lo interesante es todo lo que hay detrás del proceso.

Observar antes de diseñar

Antes de tocar nada, hay una fase clave que muchas veces se pasa por alto: observar y analizar.

El diseño original de la bolsa cumple su función, pero al mirarlo desde una perspectiva más crítica se pueden detectar varios puntos de mejora:

  • La imagen de frutas y verduras tiene un estilo que se siente desactualizado, más cercano a un recurso genérico que a una identidad visual pensada.
  • El fondo amarillo no termina de tener un propósito claro: no aporta información, ni refuerza el concepto, ni genera una estética definida.
  • Y en conjunto, el diseño carece de una dirección visual sólida que conecte con lo que hoy entendemos como una marca cuidada.

Esto no significa que esté “mal”, sino que podría estar mucho mejor.

Rediseñar no es cambiar por cambiar

Cuando se hace un rediseño, es importante entender que no se trata simplemente de “hacerlo más bonito”.

Se trata de tomar decisiones con intención.

Por eso, desde el principio tuve claro que quería mantener la esencia del producto —la idea de frescura, de frutas y verduras— pero llevándolo a un lenguaje mucho más actual.

La clave estaba en encontrar ese equilibrio entre reconocimiento y renovación.

El poder de la ilustración

Una de las decisiones más importantes del proceso fue crear una nueva ilustración desde cero.

En lugar de utilizar imágenes o recursos existentes, opté por ilustrar frutas y verduras con un estilo propio. Un estilo más limpio, más sintético y más coherente.

Las formas son más simples, los colores más controlados y todo responde a una misma lógica visual.

¿Por qué es importante esto?

Porque la ilustración no es solo decoración. Es una herramienta de comunicación.
Y en este caso, debía transmitir algo muy concreto: frescura, naturalidad y cercanía.

El diseño está en lo cotidiano

Este proyecto es un buen recordatorio de algo importante:

El diseño no está solo en grandes marcas o proyectos complejos.

Está en todo.

  • En una bolsa.
  • En un envase.
  • En cualquier objeto que usamos en el día a día.

Y muchas veces, solo hace falta parar un segundo, observarlo y hacerse una pregunta:

¿cómo podría ser mejor?

Ahí es donde empieza todo.