Crecer sin tierra firme es un proyecto de ilustración de carácter emocional que reflexiona sobre la infancia, el acompañamiento y la vulnerabilidad. A través del uso del color, se construye el tono de cada escena: los colores cálidos acompañan los momentos más alegres y luminosos, mientras que los colores fríos se reservan para las escenas más duras. En cada ilustración se busca transmitir las emociones de las niñas a través de sus gestos, miradas y vínculos.
Este proyecto ha sido financiado por el Gobierno de Navarra y La Caixa, y fue presentado en Geltoki, con el apoyo de Haziak.