Crecer sin tierra firme: un cuento, dos niñas y muchas emociones

El pasado 20 de noviembre, con motivo del Día Internacional de los Derechos de la Infancia, tuve la enorme alegría de participar en un proyecto muy especial organizado por la Asociación Haziak en Geltoki (Pamplona/Iruña), un espacio cultural colaborativo donde la comunidad se reúne para compartir arte, creatividad y experiencias significativas.

Este día, internacionalmente dedicado a reivindicar los derechos de niñas y niños del mundo, es una ocasión para celebrar la infancia, reflexionar sobre su bienestar y dar voz a las historias que nos inspiran a construir un futuro más justo y creativo.

Un cuento ilustrado desde cero: mi proceso creativo

Fui invitada por Haziak, una asociación navarra que trabaja por visibilizar y apoyar a jóvenes —especialmente extutelados y tutelados— a través de proyectos creativos y experiencias compartidas.

Mi papel en este evento fue ilustrar completamente el cuento que se presentó durante la jornada. Partiendo de las historias de dos niñas con personalidades muy diferentes pero igualmente inspiradoras, desarrollé cada ilustración desde cero, cuidando que:

  • La personalidad de cada personaje se percibiera en el trazo y el color,

  • Las escenas transmitieran emoción, curiosidad y un mundo visual que acompañara la lectura,

  • El cuento hablara de experiencias reales desde la perspectiva de la infancia.

Este trabajo fue para mí profundamente significativo, porque crear para y con niños implica conectar con esa mirada pura, espontánea y llena de posibilidades, y porque fue parte de una celebración que pone en el centro los derechos y el bienestar de la infancia.

La presentación en Geltoki: comunidad, cuentos y celebración

La representación del cuento en Geltoki no fue solo una lectura más, sino una experiencia colectiva vivida junto a familias, niñas, niños y personas de todas las edades. Fue un momento para:

  • Reunirnos alrededor de una historia que celebra el derecho a imaginar, a soñar y a ser escuchado.

  • Compartir creatividad y reflexión sobre lo que significa ser niño o niña hoy.

  • Visibilizar el valor de proyectos culturales y artísticos que se construyen desde la colaboración con asociaciones como Haziak, que ponen el foco en el crecimiento personal, la expresión y el desarrollo de capacidades creativas.

Colaborar en esta actividad fue una forma de aportar mi mirada como diseñadora gráfica, pero también como una persona que cree profundamente en el poder de las historias para transformar, conectar y ayudar a construir una sociedad más consciente y sensible a la infancia.

Qué significa para mí este proyecto

Este cuento ilustrado va más allá de una colaboración profesional: es la expresión de cómo el arte y el diseño pueden estar al servicio de la comunidad y de causas que importan. Poder estar en un espacio como Geltoki en un día tan significativo, junto con artistas, familias y personas comprometidas con la infancia, reafirma que el diseño puede ser una herramienta de construcción social, emocional y educativa.

Quiero agradecerle a Haziak por confiar en mí para dar vida visual a este cuento y por seguir promoviendo proyectos donde la creatividad se convierte en puente para la expresión y el crecimiento personal.